El tío abuelo de Agostina, Raúl, viajó desde Buenos Aires para apoyar a la familia tras el femicidio de la joven. Se expresó preocupación por la salud de la madre de Agostina, quien salió de terapia intensiva pero cursó un cuadro de deshidratación y complicación renal.
Raúl manifestó que no esperaban este desenlace y criticó la "inoperancia de la fiscalía y la política de Córdoba". Señaló que no sabe si se hubiese encontrado a Agostina viva si se hubieran movido más rápido, pero lamentó que la labor no hubiese sido tan larga. La familia atraviesa un momento de profundo dolor, comparando la impotencia con la de tener que enterrar a un hijo.
En el colegio de Agostina, la despiden con tristeza. Era una buena alumna, con buenas notas y aspiraba a ser psicóloga. La escuela suspendió sus actividades para evaluar cómo acompañar a los estudiantes tras la conmoción. La preceptora destacó su hermosa sonrisa y su carácter, a veces rebelde pero con buenas intenciones.
Se recordó un trabajo de música que hizo a principios de año donde expresaba su deseo de ser psicóloga. La escuela lamenta el corte de sus sueños y la interrupción de su trayectoria vital. Se enfatizó la dura realidad de que una mujer muere cada 36 horas en el país.