Se debate la fiabilidad de los estudios forenses para determinar la data de muerte, contrastando la teoría de los libros con la experiencia práctica de expertos con 30 años de autopsias.
Se destaca la entomología forense (estudio de larvas) como un método preciso para determinar el tiempo de muerte, aunque se reconoce que factores como la temperatura y el estado de descomposición pueden influir.
Se expresa escepticismo sobre la actuación de la justicia en casos graves, mencionando el caso Lola Dalmaso como ejemplo de fallos, y se aboga por no ser hipócritas al evaluar la labor judicial.