Se plantea la disyuntiva entre enfocarse en estadísticas o en el concepto de "ser humano" para abordar problemáticas sociales.
Si bien se reconoce la importancia de las estadísticas para identificar tendencias, se argumenta que no deben eclipsar la individualidad y la humanidad de cada persona.
Se enfatiza que, si bien "uno es un montón", el enfoque debe estar en el respeto a la dignidad humana por encima de cualquier categorización.