Existe un gran revuelo político en Córdoba debido a la actuación del fiscal general, jefe de los fiscales, en relación al caso Agostina. Hay preocupación en la política y en el Tribunal Superior de Justicia.
Se señala que el fiscal, a pesar de su actuación, iba a ser ascendido, lo que genera aún más indignación. Se habla de un "tsunami" que podría desatarse si no se toman medidas, afectando a la justicia y la política provincial.