El Dr. Enrique De Rosa analiza las posibles motivaciones detrás del desmembramiento del cuerpo de Agostina, sugiriendo que puede responder a venganza, envío de un mensaje o al acto en sí mismo. Señala que el desmembramiento podría tener fines de ocultamiento del cadáver, pero también otras razones no especificadas.
De Rosa también aborda la pregunta sobre si el asesino, identificándose como Enrique, ya poseía estas tendencias o si las desarrolló a lo largo de su vida. Explica que nadie nace delincuente o asesino, y compara la situación con la "banalidad del mal" de Hannah Arendt, donde individuos aparentemente normales cometen actos atroces.
El especialista enfatiza que el problema no radica únicamente en la existencia de personalidades con estas características, sino en los medios que facilitan su accionar y la impunidad que perciben, lo que permite que estos "depredadores" actúen.