La transición del Plan Cóndor y la Guerra Fría, con enemigos visibles, a un escenario de "amenazas potenciales" marca un cambio significativo hacia la vigilancia generalizada.
El "eco extremismo", según evaluaciones del FBI, encaja en Sudamérica y Centroamérica, particularmente en movimientos de defensa de tierras, bosques, cultivos y luchas indígenas. La idea de amenaza implica que toda la población está bajo vigilancia.