Se continúa analizando las declaraciones de Laura Ubfal sobre el machismo y la educación, contrastándolas con la postura de Flor Peña respecto a la libertad de sus hijos.
Se cuestiona si la interpretación de Ubfal sobre el comentario de Flor Peña es demasiado profunda o malintencionada, y se debate sobre la complejidad de erradicar el machismo arraigado culturalmente.
Se resalta la importancia de educar sobre la no posesión en las relaciones y se defiende la inocencia de la infancia frente a conceptos que pueden ser prematuros o malinterpretados en su desarrollo.