La justicia investiga el crimen de Agostina Vega y se enfoca en el uso de perfiles paralelos en redes sociales por parte de Claudio Barrelier, el principal sospechoso. Estos perfiles habrían sido utilizados para simular interacciones posteriores al crimen, generando la ilusión de que Agostina aún estaba con vida.
Se presume que Barrelier, de 33 años, mantenía una relación con la menor de 14 años desde hace tiempo. La investigación intenta determinar quién manejaba estos perfiles paralelos, ya que las interacciones cesaron poco después de la detención de Barrelier.
Además, se destaca la frialdad con la que Barrelier se comunicaba con la madre de Agostina, incluso después de la fecha estimada de la muerte de la joven, que se sitúa entre las 22:30 y la 1:30 de la mañana.
La psicóloga forense Gisela Alonso señaló la complejidad del caso, indicando que no hay un perfil único del agresor. Se hace hincapié en la desprotección de la niña y la posible vulneración por parte de organismos de protección, así como en la negligencia que pudo haber existido en su entorno.