La comunidad de Ania promueve la integración de refugiados a través de encuentros culinarios, donde iraníes y afganos comparten tradiciones y fortalecen lazos. Majid, un refugiado iraní que ahora estudia teología, organiza estas reuniones, buscando convertirse en pastor.
Las comidas comunitarias, que congregan a residentes y miembros de la iglesia, son un espacio de aprendizaje y convivencia. Ania y su congregación ofrecen un refugio temporal y un hogar a estas personas, brindándoles apoyo en su proceso de adaptación.
La pastora Ania eleva oraciones por los necesitados, incluyendo hambrientos, sin techo, refugiados y migrantes, buscando bienestar para la humanidad. La comunidad se esfuerza por crear un ambiente de acogida y esperanza, reconociendo la importancia de ofrecer un nuevo comienzo a quienes han sido desplazados.