Se analiza cómo una atrocidad pudo cometerse en una casa sin que nadie escuchara o viera nada, a pesar de haber otras personas presentes. Se introduce el concepto de "efecto observador".
Este efecto se relaciona con la violencia estructural, que permite que este tipo de actos ocurran. Se compara con el caso Lucio Dupuy, donde muchas personas presenciaron la tortura del niño sin intervenir.
Se menciona que la madre de Agostina, Melisa, reconoció haber tenido una relación con el detenido y que este había sido denunciado por violencia contra la nena. Se plantea la pregunta de si esto podría ser un femicidio indirecto.