La guerra de narrativas y la desinformación a través de medios online y contenido tergiversado o inventado son herramientas clave en la política colombiana actual, afectando la elección presidencial.
Candidatos como Iván Cepeda (izquierda), Paloma Valencia (derecha) y Abelardo de la Espriella (ultra) se ven envueltos en estas dinámicas. Cepeda es relacionado con guerrillas, mientras Valencia enfrenta ataques machistas y acusaciones falsas sobre sus propuestas. De la Espriella es atacado por su conversión religiosa y orientación sexual, con contenidos falsos circulando sobre ambos.
Incluso el presidente Gustavo Petro difunde teorías de fraude sin sustento. Ejemplos concretos de desinformación incluyen portadas falsas de la revista Semana apoyando a Paloma Valencia y encuestas manipuladas que favorecen a Iván Cepeda. También se desacreditan imágenes reales de eventos de Valencia, presentándolas como generadas por IA.
La sofisticación de los videos manipulados, como uno atribuido a De la Espriella, aumenta la peligrosidad de la desinformación. La sociedad colombiana es permeable a estas noticias falsas, con un 41% admitiendo no saber distinguir información real de engañosa, y la circulación se facilita por la falta de conocimiento del término "fake news" y el uso de aplicaciones de mensajería privada. La polarización y el enfoque en el "espectáculo" político exacerban el problema.