El mundo está presenciando un cambio histórico en el orden global, con China emergiendo como una potencia con aspiraciones hegemónicas. Las recientes visitas de los líderes de Estados Unidos y Rusia a Pekín, con apenas días de diferencia, subrayan el creciente protagonismo de China en la diplomacia internacional.
Xi Jinping, en su rol de anfitrión, proyectó a su país como el nuevo centro de gravedad mundial, afirmando que este ya no reside ni en Washington ni en Moscú. Mientras Estados Unidos enfrenta divisiones internas y conflictos en Irán, Pekín apuesta por el pragmatismo y la diplomacia comercial, fortaleciendo su influencia sobre Rusia y consolidándose como un actor clave para la resolución de conflictos internacionales.
El análisis se centra en la posibilidad de una transición pacífica hacia un mundo multipolar o un inevitable conflicto entre China y Estados Unidos por la hegemonía global, y cómo el resto del planeta se posicionará ante este nuevo escenario.