Se plantea la hipótesis de que Claudio Barrelier eligió el lugar donde abandonó restos de Agostina Vega por su conocimiento del terreno y la presencia de animales, como chanchos, que podrían haber contribuido a la desaparición del cuerpo.
La zona, cercana a canales de agua (uno seco y otro con agua), y de difícil acceso, sugiere una planificación deliberada para ocultar el crimen. La extensión del área y la presencia de vegetación densa complican aún más la búsqueda de pruebas.