La paralización de la línea C de subte en Buenos Aires genera un caos en el transporte público, con miles de usuarios afectados por largas esperas y viajes colapsados en colectivos.
Las filas para abordar los colectivos superan los 150 metros, y los pasajeros denuncian un servicio deficiente y un aumento constante en las tarifas, que ya superan los mil pesos en la provincia y rondan los 750 en la ciudad.
La situación se agrava ante la falta de previsión de las empresas de colectivos para aumentar la frecuencia, a pesar de la afluencia masiva de pasajeros provenientes del subte interrumpido.