Se enfatiza que Agostina perdió su inocencia hace mucho tiempo, viviendo un caos tanto en su entorno familiar como en sus relaciones. Su compañera de escuela testificó que Agostina se sentía perdida y pedía ayuda.
Se critica la falta de intervención del entorno familiar y se señala que la niña frecuentaba lugares inapropiados y enviaba mensajes a otras personas, lo que evidencia una profunda vulnerabilidad.