Se cuestiona el uso de una custodia privada por parte de la esposa de Adorni, argumentando que no corresponde a su función pública ni a la actividad del ANCOR, y que no había amenazas previas que lo justificaran.
Se critica que quienes hablaban pestes del Estado terminaron sirviéndose de él de manera "monumental", utilizando recursos estatales para beneficio propio mientras se anuncian recortes en áreas sensibles como educación y salud.
Se señala el escándalo que representa el uso del Estado para beneficio personal, especialmente cuando se argumenta falta de fondos para servicios esenciales.