Se destacó que la gran mayoría de los abusos sexuales, 8 de cada 10, son intrafamiliares o cometidos por conocidos de la familia.
Se desmitificó la figura del "monstruo del baldío", señalando que los agresores suelen ser personas cercanas al círculo íntimo.
Se abordó el problema de los pactos de silencio dentro de las familias, a menudo motivados por la dependencia económica del agresor, lo que lleva a la negación o invalidación de las víctimas.