Ulises Bueno expresa su frustración ante la falta de respeto hacia los artistas, a quienes considera herramientas para convocar multitudes y vender productos, para luego ser descartados.
Considera que la vida del artista es dura y que muchos que no están bien de salud o económicamente no son tenidos en cuenta. Decide priorizar su bienestar y la búsqueda de la felicidad personal, alejándose de una carrera que ya no le aporta plenitud.