Susana Trimarco describió su dolor como un "cuchillo clavado en el corazón", y que lo sucedido con su hija Marita es como si hubiera ocurrido ayer. Vive sola, extrañando la presencia de su esposo e hija, pero pide a Dios que le dé fuerza para continuar su lucha.
A pesar de la profunda tristeza, Trimarco asegura que no bajará los brazos y seguirá combatiendo por las víctimas de trata y femicidio. Su experiencia personal la impulsa a seguir adelante, buscando justicia y verdad.