Se cuestiona la actuación de la justicia y la posible complicidad de la mujer de Barrelier en el caso Agostina. La mujer habría declarado que la niña de 11 años que ingresó con Barrelier era su hija, intentando desvincularse del hecho. Sin embargo, se sugiere que ella y otras personas que convivían en la casa podrían ser encubridoras.
Se critica el criterio del fiscal por permitir que estas personas volvieran a la casa tras el primer allanamiento, dándoles tiempo para "borrar todo". El hecho de que la mujer estuviera presente cuando el padre de Agostina increpó a Barrelier refuerza las sospechas sobre su participación o encubrimiento.