Se detalla el trabajo de Guillermo con relojes monumentales, incluyendo el del Palacio Municipal de Paraná y el del antiguo matadero de la ciudad de Buenos Aires. Se menciona la máquina italiana de 1890 que administra el matadero.
Guillermo comparte su pasión por los relojes desde niño y cómo esta afición lo llevó a trabajar en mecanismos monumentales. Recuerda haber trabajado en el reloj de la Casa Rosada y destaca la importancia de estas piezas históricas.