Raúl Castro, figura clave en la historia cubana, fue el cerebro detrás de alianzas con Moscú y la resistencia ante la invasión de Bahía de Cochinos. Durante décadas, se desempeñó como el número dos y estratega del espionaje cubano.
En 2008, asumió la presidencia ante el deterioro de la salud de Fidel Castro. Sorprendentemente, pilotó una apertura económica inédita y un histórico deshielo con Barack Obama, buscando normalizar las relaciones diplomáticas y flexibilizar el embargo estadounidense.
Este acercamiento permitió la reapertura de embajadas en 2015 y un flujo sin precedentes de turistas y capitales, brindando un efímero balón de oxígeno a la economía cubana. Sin embargo, la llegada de Donald Trump revirtió este progreso, reinstaurando sanciones.