Se analiza el aumento de la violencia y los femicidios en la sociedad, con la proximidad de un nuevo aniversario de Ni Una Menos.
Se critica la segmentación de la violencia en categorías como bullying o femicidio, lo que podría restarle peso a la gravedad del problema.
Se señala la falta de asistencia psicológica a las familias de las víctimas y la ineficacia de los protocolos estatales para abordar estas problemáticas.
Se reitera la importancia de la escuela como espacio de contención y educación, y se critica la burocracia en los trámites para cambios de colegio, que pudieron haber fallado en el caso de Agostina.