Se analiza el perfil psicológico del imputado Claudio Barrelier, sugiriendo un posible trastorno de personalidad o psicopatía, caracterizado por la falta de registro del otro y ausencia de culpa.
La limpieza profesional del auto y la casa, así como el desmembramiento y descarte del cuerpo, indicarían una capacidad de desenvolverse sin remordimientos. El intento de suicidio se interpreta más como un acto narcisista patológico que como una manifestación de culpa.
Se menciona la hipótesis de abuso sexual, lo que agravaría la dramatización del caso y la instrumentalización de la víctima, tratada como un objeto.