Aurora reflexiona sobre su encuentro con Arthur, describiéndolo como una "felicidad accidental" y comparando su situación con la de náufragos en costas lejanas.
A pesar de que sus vidas no fueron planeadas, ella siente que su existencia apenas comienza y que ya no está sola gracias a él.
Arthur, por su parte, le muestra páginas que ha escrito y le da unas cortadas por sí misma, indicando que, a pesar de ser "desafortunados", tienen mucha suerte.