El Papa León, en su reflexión, advierte contra el modelo de la Torre de Babel, que representa un proyecto sin Dios donde se anulan las diferencias. Propone en cambio el modelo de Jerusalén, que implica reconstruir juntos, reconociendo y respetando las distinciones individuales en un marco de comunión.
Se elevan plegarias especiales por la ciudad de Buenos Aires y por todo el país, pidiendo que se aprenda a vivir en comunión, como una gran familia donde se respete la diversidad y se fomente el diálogo. Se recuerda que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto, debemos parecernos a Él.