Se recomienda utilizar los tranvías eléctricos para recorrer Oporto, destacando su valor turístico y la conveniencia para moverse entre las colinas. Desde un punto panorámico se observa la ciudad con sus característicos tejados rojos.
Se visita el barrio bohemio de La Riveira, con casas coloridas que evocan épocas pasadas. Se mencionan las fachadas de mayólicas y azulejos pintados, una característica única de la ciudad desde el siglo XVII, que narran historias de Oporto en iglesias, estaciones y casas particulares.
El paseo por la ribera del río Duero está lleno de vida, con restaurantes y actividades turísticas. Se destaca el Puente Luis I, construido en 1886, como el gran emblema de la ciudad.