En contraste con las celebraciones rusas, Noruega conmemora su fiesta nacional el 17 de mayo. En Longyearbyen, representantes de Barentsburg fueron invitados, aunque optaron por no llevar sus banderas. El discurso del alcalde, traducido simultáneamente al ruso, enfatizó que Noruega es una sociedad construida sobre la libertad y la confianza, valores que superan al petróleo y el gas.
Se destacó la importancia de la convivencia en una comunidad diversa, donde jóvenes y mayores con distintos pasaportes pueden avanzar juntos. El desfile, con la baqueta del bombo de la banda local como máximo símbolo bélico, representó la esperanza de una coexistencia pacífica. La necesidad de permanecer unidos ante el mal y convivir en armonía en un territorio tan pequeño fue un mensaje central.
Este evento conjunto, casi de la mano, simboliza la esperanza de una futura convivencia. Sin embargo, Rusia ya ha anunciado planes para renovar sus colonias en Svalbard, modernizar infraestructuras y mejorar el transporte, con el objetivo de reactivar Piramidá y construir un centro internacional de investigación científica junto a aliados como China e Irán, buscando reforzar su presencia e influencia en territorio europeo.