Surge la inquietud sobre la falta de interés del consejo de la ciudad en la educación de los niños pobres, pero se reafirma el compromiso de dos maestras por buscar una solución.
Caroline, a pesar de tener mucho trabajo en el hotel, se ofrece a enseñar, mientras la otra maestra se encargará de buscar un salón para las clases. Se planea comenzar la búsqueda después de la comida del mediodía.