Mónica, la madre de Karina, expresó su angustia al ver el dolor que su hija lleva consigo, sintiendo que carga con cosas que "por ahí no le pertenecen". Mónica relató que, siendo joven, tuvo que trabajar de todo para llevar comida a casa y que sus hijos no vivieron en la indigencia, a pesar de las dificultades.
La madre de Karina confesó que su mayor deseo sería que su hija pudiera encargarse de sus hijos y solventarlos, sin tener que asumir esa carga ella misma. Reconoció que ella dio lo que pudo, a pesar de no haber completado la secundaria, y que esto le pesa mucho.
Mónica describió la infancia de Karina marcada por la violencia familiar y la preocupación constante por su bienestar. Contó cómo su hija, en momentos de crisis, buscaba refugio en un balcón, una situación que Mónica interpretó como estar "a la mitad de un lugar seguro y a la mitad del precipicio".
La madre de Karina también habló de las heridas que quedan de la infancia y cómo influyen en la vida adulta, buscando superar traumas. Afirmó que, a pesar de las dificultades, siempre intentó dar lo mejor para sus hijos y que Karina es una chica "hipertalentosa".