El abuelo de Agostina, Miguel, relató que Melisa, la madre de la niña, fue notificada del hallazgo del cuerpo con apoyo de psicólogos y psiquiatras enviados por el gobernador.
Melisa se encontraba internada y clínicamente bien, pero devastada por la noticia, habiendo dejado de comer y beber.
El equipo de profesionales ayudó a dar la terrible noticia a la madre, quien recibió contención para afrontar la pérdida de su hija.