Se discute la presunta conexión entre el caso de Agostina y redes de narcotráfico y política, sugiriendo que el poder económico y la disciplina en estos círculos permiten encubrir actividades ilícitas.
Se critica la falta de control en Argentina y se plantea la hipótesis de que Barrelier podría ser un "perejil" utilizado para proteger a figuras de mayor poder. Se menciona la posibilidad de que el crimen esté vinculado a una red de corrupción que escala desde barras bravas hasta políticos.
Se cuestiona el tiempo transcurrido sin una resolución clara, sugiriendo que podría estar sirviendo a intereses para que ciertas personas se organicen o huyan. Se compara con casos anteriores donde la lentitud de la justicia permitió la fuga de implicados.