Se comenta que el imputado dejó un "sendero de errores" y tuvo suerte al no ser descubierto antes, a pesar de haber mantenido el cuerpo de Agostina en su casa durante 24 horas.
Se cuestiona que el imputado no haya considerado las consecuencias de tener el cuerpo en su hogar, especialmente sabiendo que la madre de la víctima tenía conocimiento de su contacto con él.
Se señala la desconexión entre los adolescentes y sus padres en la actualidad, debido al uso de nuevas plataformas de comunicación que dificultan el control parental.