El Hotel Edén, construido en 1898, conserva vestigios de una época dorada a pesar de los saqueos y el abandono sufridos. Las escaleras originales de cedro y pinotea, y pinturas deterioradas, son testimonio de su pasado.
El hotel es conocido por sus relatos sobrenaturales, entre ellos la historia de Ana Jaime de Abarca, una niña de 8 años que falleció en el hotel en 1898. Su historia se conoce a través de memorias y avisos fúnebres de la época.
Se cree que el alma de Ana aún ronda los pasillos del hotel, y se han reportado fenómenos paranormales, especialmente en visitas nocturnas. Los niños, con su percepción particular, a veces juegan con "la niña del hotel" que los invita a jugar.