La guerra en Irán está provocando un aumento significativo en los precios de los vuelos, especialmente en rutas clave entre Asia y Europa, con incrementos de hasta el 300% en algunas conexiones. Rutas como Londres-Singapur han pasado de 600 a 1.800 euros de media.
Las aerolíneas se ven obligadas a desviar vuelos y evitar ciertos espacios aéreos, lo que incrementa los costos operativos. Algunas, como KLM, han cancelado vuelos debido a estos aumentos. Sin embargo, aerolíneas de bajo costo han reducido sus tarifas entre un 10% y 30%, intentando atraer pasajeros y beneficiándose de la cobertura de combustible a precios fijos.
Se espera que la situación empeore a finales de año, lo que podría afectar también a las rutas intraeuropeas.