La familia de Barrelier, incluida su pareja y su hija, vive atemorizada tras las amenazas recibidas y la confirmación de su culpabilidad.
La pareja de Barrelier, Belén Bianchi, y su hija de 11 años se encuentran bajo custodia policial y han recibido amenazas por parte de la gente. La menor ha sido retirada de la escuela por miedo.
Bianchi, quien vivía con Barrelier y su hija, sostiene que no sabía nada de los crímenes y que él le mintió sobre sus actividades. La familia se muestra destruida y desconcertada ante la figura del "asesino" que hoy conocen.
Se destaca que la familia no fue cómplice y no conocía la verdadera naturaleza de Barrelier. A pesar de esto, han sufrido amenazas y requieren protección policial.