Se denuncia la falta de protocolo y acompañamiento a la familia de Agostina tras confirmarse su muerte, a pesar de que el gobierno provincial sabía de la noticia desde la mañana.
Se critica la ausencia de asistentes sociales y psicólogos para contener a la familia en un momento de profundo dolor, así como la tardanza en la comunicación oficial.
Se cuestiona la labor de los funcionarios públicos, que parecen más preocupados por cuestiones presupuestarias y campañas futuras que por estar presentes en la calle y dar la cara a la gente.