Tras la condena de Luque y Tula, la Cámara Penal número 2 pidió investigar 33 falsos testimonios y el lavado del cuerpo por parte de bomberos.
El caso quedó acéfalo durante dos años hasta que se nombró a la doctora Patricia Olmi como jueza.
La primera tarea de Olmi fue cambiar la calificación legal y demostrar la muerte de María Soledad, invalidando una pericia anterior de la Corte de Justicia.