Un exfuncionario de la CIA, identificado como David Bush, fue detenido en Virginia tras encontrarse en su vivienda más de 300 lingotes de oro, 2 millones de dólares en efectivo y 35 relojes de lujo, todo valorado en aproximadamente 40 millones de dólares. Las autoridades federales lo acusan de robo de dinero público y fraude.
Este caso, considerado uno de los mayores de presunta malversación en la estructura de inteligencia de Estados Unidos, ha intensificado el debate sobre los controles internos en los organismos de seguridad nacional. La investigación se inició a raíz de una revisión interna de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que detectó inconsistencias en las solicitudes de fondos presentadas por Bush. Posteriormente, el FBI allanó su residencia e incautó los bienes.