Eswatini se ha convertido en un destino para migrantes deportados por Estados Unidos bajo la política de Trump. Organizaciones como Human Rights Watch denuncian detenciones ilegales y la opacidad de estos acuerdos, que amenazan con retirar fondos y ayuda humanitaria a las naciones africanas que los firman.
Se cuestiona la legalidad de estos pactos, que podrían violar el derecho internacional y las prohibiciones contra la devolución forzosa y la detención arbitraria. Sierra Leona es el último país en recibir migrantes expulsados por EE.UU.