Cristian, víctima de una presunta estafa por parte de la concesionaria "Autofremium Pilar", relata su calvario de cuatro años intentando recuperar su dinero o su vehículo. Compró un Mercedes 2011 por 18 mil dólares, pero solo pudo usarlo seis meses debido a un embargo y prohibición de circular por deudas del titular anterior.
La concesionaria, liderada por Carlos Alberto González, le renovaba mensualmente un boleto de compra-venta provisorio, dilatando la entrega de la documentación original. Tras agotar las vías de diálogo, Cristian inició acciones legales y escrachó a la empresa en redes sociales. Como respuesta, la concesionaria le ofreció un acuerdo económico que tampoco cumplió, e incluso lo denunció por incumplimiento de contrato.
El modus operandi de la concesionaria incluía la venta de autos embargados y la utilización de testaferros para realizar transferencias apócrifas, como la de un supuesto amigo de González que figuraría como nuevo titular del vehículo. Además, se le notificó judicialmente en un domicilio que no era el suyo, intentando declararlo en rebeldía.
Cristian lamenta la pérdida económica, el deterioro del vehículo tras cuatro años parado y el estrés de un proceso judicial que parece no tener fin. La estafa se agrava por la denuncia penal realizada en su contra, a pesar de ser él la víctima principal.