La venta de entradas para el Mundial ha generado preocupación por los altos precios y la escasez, especialmente en la reventa, que en Estados Unidos es legal.
Se reportan precios de entradas que oscilan entre 900 y 1000 dólares, e incluso llegan a 2240 dólares para partidos de alta demanda. Si bien los precios han comenzado a bajar, especialmente para partidos de menor atractivo, la búsqueda de ofertas continúa.
La FIFA busca llenar los estadios, pero se teme que partidos de selecciones menos populares puedan tener aforo reducido. Se espera que los precios disminuyan aún más a medida que se acerque el inicio del torneo y para las instancias finales.