El entorno político de la época realizó esfuerzos inhumanos para encubrir el caso de María Soledad, llegando a utilizar un servicio de inteligencia para rastrear a quienes se manifestaban.
Se afirma que el grupo de "hijos del poder" y funcionarios utilizaban a jóvenes para sus "jaranas" de fin de semana.
A pesar de no poder nombrar a todos los implicados por falta de pruebas, se sabe que algunos de ellos ya han fallecido.