Roberto y Fernanda, propietarios de una panadería en Avellaneda, relatan con angustia y bronca haber sido víctimas de un violento asalto por parte de una banda de cuatro delincuentes. Este es el segundo robo que sufren en año y medio, lo que los deja en una situación de impotencia y los obliga a "empezar de cero" económicamente una vez más.
Los asaltantes se llevaron la recaudación del día y, según relatan, se llevaron también la camioneta utilizada para el reparto, un vehículo modelo 2007 que no tenía rastreo satelital. A pesar de la gravedad del hecho, Fernanda expresa gratitud por estar vivos y menciona que son creyentes, interpretando los sucesos como parte de un plan divino, aunque también reconoce el desgaste emocional que implica vivir con miedo constante.
Ambos trabajan incansablemente, Roberto desde las 2:30 AM para buscar el pan y Fernanda gestionando su taller de arte, además del negocio familiar. A pesar de la dura realidad, intentan mantener una actitud positiva, pero anhelan poder vivir "sin rejas" y con seguridad en su barrio, un deseo que consideran "increíblemente poco" pero a la vez "mucho" en el contexto actual.
Se hace un llamado a las autoridades, intendente y ministro de seguridad, para que experimenten la realidad de los ciudadanos y prioricen la seguridad en Avellaneda, en lugar de solo embellecer plazas o realizar obras superficiales. La pareja también comparte datos de la camioneta robada (Ford EcoSport, gris oscuro, patente GUO226) y su cuenta de Instagram (Ferchu_París) con la esperanza de recibir ayuda ciudadana.