Eswatini se ha convertido en un destino para miles de migrantes deportados por Estados Unidos bajo la política de expulsión masiva de la administración Trump. Las víctimas describen el proceso como una pesadilla, denunciando detenciones ilegales y violaciones a sus derechos.
Al menos 12 países africanos han firmado acuerdos similares con Washington, que ha empleado tácticas agresivas como la amenaza de retirar fondos para asegurar su cooperación. Críticos y organizaciones como Human Rights Watch advierten sobre la ilegalidad de estas deportaciones y la complicidad de los gobiernos africanos.