Millones de familias venezolanas sufren las consecuencias del deterioro de los servicios públicos, especialmente el suministro eléctrico y de agua. Roberto Carpio y Teresa Herrera, residentes en Turgua, denuncian constantes cortes de luz, suministro de agua intermitente y falta de transporte. La crisis eléctrica afecta el bombeo de agua y el acceso al gas, convirtiendo la vida cotidiana en una carrera de obstáculos.
El sistema eléctrico nacional demanda unos 1000 megavatios, pero la generación termoeléctrica está fuera de servicio en un 80% por falta de mantenimiento y averías. Se registran más de 30.000 interrupciones al año. La Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica advierte que el sistema de abastecimiento de agua depende del sistema eléctrico y requiere una inversión de entre 14 y 40 mil millones de dólares para su recuperación total, además de garantías institucionales y económicas para atraer inversión privada.
Empresas como Siemens y General Electric han enviado misiones técnicas para evaluar el rescate de unidades críticas, pero la recuperación total del sistema será un proceso largo y costoso.