Se describe el final del recorrido en barco por el río Duero en Oporto, cruzando la mayoría de los seis puentes y llegando a la desembocadura al océano Atlántico.
La experiencia en la ciudad deja sensaciones placenteras y el deseo de volver, concluyendo un viaje que ha permitido vivir momentos intensos en este destino portugués.
"Me voy de esta ciudad con el alma llena de muy buenas sensaciones", expresa la cronista al finalizar la visita.