El recorrido por la región de Rotorua, en Nueva Zelanda, culmina en las colinas de Guaitomo, donde se encuentran las cuevas y estalactitas fluorescentes. La experiencia en las cuevas, de piedra caliza, es descrita como irreal, con un canal interno y luces naturales.
Las estalactitas y estalagmitas, formadas a lo largo de miles de años, junto a la presencia de luciérnagas, otorgan una característica mágica al lugar. Estas luciérnagas, que nacen como gusanos y mueren como mosquitos, emiten una luminosidad impactante.