Se debate la actuación de la justicia en casos de violencia de género, centrándose en los antecedentes de Barrelier, imputado en el caso Agostina. Se cuestiona la lenidad de las penas impuestas en casos anteriores, como una condena de 20 días de arresto por privación ilegal de la libertad.
Se sugiere que las conexiones de Barrelier con la política municipal y su pertenencia a una barra brava podrían haber influido en la dilución de causas judiciales anteriores. La defensa de Barrelier, a cargo de un abogado particular, también es puesta en duda, con indicios de que el abogado mintió sobre la estrategia de defensa.