Se critica duramente la actuación del fiscal de Córdoba, Raúl Garzón, por subestimar la denuncia de desaparición de Agostina y no activar el protocolo de búsqueda de manera inmediata.
Expertos señalan que la respuesta inicial del fiscal, sugiriendo que Agostina pudo haberse ido con un novio o amigo, demuestra una falta de sensibilidad y un prejuicio machista.
Se enfatiza la necesidad de que las autoridades traten todas las denuncias de desaparición con la misma seriedad, independientemente de las circunstancias, y que los menores son víctimas, no culpables.
Se cuestiona la mala praxis judicial y la posible falta de capacitación de algunos peritos para detectar perfiles psicopáticos, así como la lentitud en la investigación.